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Cada vez más personas creen tener TDAH

Actualizado: 21 dic 2025

Mujer acostada mirando al techo, rodeada de palabras como "TDAH", "Ansiedad", "Depresión". Fondo oscuro, atmósfera de preocupación. Creen tener TDAH

En los últimos años, ha surgido un fenómeno interesante y a veces polémico: más personas están diciendo que tienen TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), no porque un profesional se los haya diagnosticado, sino basándose en síntomas que consideran normales en su día a día:


  • Dificultad para enfocarse en tareas repetitivas: lo que puede hacerte sentir constantemente frustrada cuando intentas terminar actividades que necesitan que te concentres por un buen rato.


  • Procrastinación constante: donde dejamos de lado tareas importantes para hacer cosas más divertidas o fáciles, lo que muchas veces termina en un ciclo de estrés y culpa.


  • Cambios frecuentes de interés: costumbre de comenzar proyectos con mucho entusiasmo, pero luego dejarlos tirados rápidamente cuando surge algo que parece más interesante.


  • Sensación de “no ser productivas”: lo que lleva a una pelea interna con la autoestima porque te sientes atrapada en un ciclo de no lograr mucho y falta de motivación.


Y aunque el creciente interés por entender el TDAH ha ayudado a visibilizar una condición real que muchas personas viven en silencio, también ha emergido algo más preocupante:


Tendencia a asumir un diagnóstico ajeno. Esto ocurre como una manera de buscar apoyo o comprensión y se transforma en un mecanismo de defensa que les impide enfrentarse a sí mismas.

Un certificado de inmunidad que nos permite justificar comportamientos que podríamos trabajar para cambiar.


¿Alguna vez has dicho o pensado...?

  • "No puedo organizarme porque tengo TDA"

  • "Nunca termino lo que empiezo, es mi cerebro"

  • "Perdón, no me acordé, recuerda que tengo TDAH"

  • "No me he podido concentrar, siempre me pasa eso"

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Últimamente, el TDAH se ha vuelto tan popular que seguro has visto anuncios en redes sociales sobre tests o formularios en línea que dicen medir tu nivel de distracción. Pero ojo, es importante que sepas que el TDAH es un trastorno real, está descrito en el DSM-5 (el manual diagnóstico de trastornos mentales), y solo las psicólogas clínicas pueden identificarlo y las neuropsicólogas expertas son las que pueden diagnosticarlo con las pruebas adecuadas. Nadie más está capacitada para decirte si tienes este trastorno o no.



Las etiquetas como refugio


Esta tendencia de etiquetas es una búsqueda de identidad a través de diagnósticos que, aunque al principio pueden hacernos sentir mejor, muchas veces nos llevan a no hacer nada y a seguir con hábitos que no son buenos para nosotras. En vez de ver los síntomas como un reto que podemos enfrentar, manejar e incluso cambiar, algunas personas los ven como algo fijo y que no se puede trabajar.


Además, vivir en un mundo donde los sobre-estímulos, la incertidumbre y la exigencia constante son la norma puede ser parte del problema subyacente. La sociedad nos exige ser productivas, creativas, resilientes y emocionalmente inteligentes, todo al mismo tiempo, mientras que, paralelamente, enfrentamos crisis económicas, ecológicas y sociales que generan un ambiente de ansiedad y desasosiego. Este clima de presión constante puede llevarnos a sentirnos abrumadas, lo que a su vez alimenta la búsqueda de respuestas que, en lugar de ser proactivas, se convierten en reactivas.


Con tanta presión, es normal que queramos encontrar respuestas. Pero en vez de preguntarnos "¿qué me está pasando en realidad?", muchas preferimos buscar una etiqueta que nos dé un alivio rápido, algo que nos permita decir: "esto no es mi culpa". Buscar una identificación así puede hacernos sentir parte de un grupo o entender mejor lo que nos pasa, pero también puede convertirse en una trampa que frena nuestro crecimiento personal.


El diagnóstico se convierte en una especie de escudo emocional que ofrece varias ventajas:

  • Me libera del esfuerzo de tener que cambiar o mejorar.

  • Hace que el malestar parezca algo común y, por eso, menos preocupante.

  • Me quita la culpa por no cumplir con lo que la sociedad espera.

  • Me da una identidad: “Soy TDAH”


La etiqueta, aunque pueda proporcionar un sentido temporal de alivio o comprensión, no es la solución a los problemas subyacentes. Al aferrarnos a estas etiquetas, podemos pasar por alto lo complejas que son nuestras experiencias y emociones, y perder la oportunidad de hacer un cambio real en nuestras vidas. En vez de vernos a través de un diagnóstico, sería mejor ir a terapia.


El síntoma no es la causa. Y la etiqueta no es la solución.


¿La TCC diagnostica TDAH?


En la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), los diagnósticos como el TDAH, la ansiedad o la depresión no son el foco principal. Es una manera de ver las cosas que se basa en entender mejor cómo funcionan los problemas psicológicos y cómo se pueden tratar de forma efectiva. En vez de poner toda la atención en las etiquetas de los diagnósticos, la TCC se concentra en los procesos mentales y de comportamiento que están detrás de las dificultades de cada persona, lo que permite un enfoque más completo y personalizado en el tratamiento.


Y hay buenas razones para ello:


  1. Los diagnósticos describen, no explican

Decir “tengo TDAH” nos dice qué está pasando, pero no nos dice por qué sucede. Esta diferencia es súper importante porque entender la raíz del problema es clave para encontrar una solución efectiva. La falta de atención puede deberse a muchas cosas y no solo a un diagnóstico específico. ¿Será por estar sobrecargada mentalmente, como cuando el trabajo es demasiado exigente? ¿O será que la ansiedad por hacerlo bien está afectando la capacidad de concentrarme?


También podría ser que no haya motivación interna, y la persona no vea el valor en la tarea que tiene que hacer. Además, un ambiente laboral tóxico puede mantener a alguien en un estado de alerta constante, lo que dificulta concentrarse. Sin entender bien todos los factores, cualquier intento de solución es superficial e ineficaz, ya que no se está abordando las causas del problema.


  1. Las etiquetas limitan

Cuando alguien se pone una etiqueta como "Soy así", deja de creer que puede cambiar. Esta forma de pensar puede convertirse en una profecía que se cumple sola, donde la persona siente que está atrapada en su diagnóstico y piensa que sus características no pueden cambiar. La TCC se basa en una idea clave:


Las emociones y conductas pueden modificarse, incluso cuando los pensamientos automáticos parecen inamovibles.

Este enfoque psicológico empodera a la gente porque les recuerda que, aunque pasen por momentos difíciles, pueden aprender nuevas habilidades y estrategias para manejar sus pensamientos y comportamientos. La TCC busca promover la posibilidad de cambio.


3. El foco está en lo funcional

En lugar de preguntar “¿tienes TDAH?”, la TCC se interesa por preguntas más funcionales que abordan la experiencia del individuo:


  • ¿En qué piensas cuando tratas de enfocarte?

  • ¿Qué sientes justo antes de empezar algo?

  • ¿Qué cosas haces que te llevan a evitarlo?


Este enfoque te enseña estrategias específicas y personalizadas, en lugar de usar soluciones genéricas. Al enfocarse en las experiencias individuales, la TCC puede descubrir patrones de pensamiento y comportamiento únicos para cada uno, lo que facilita armar un plan de tratamiento que se adapte a tus necesidades particulares.


4. Los síntomas se superponen

Es clave entender que muchos síntomas como la procrastinación, la distracción y la inquietud también se presentan con otros problemas como la ansiedad, la depresión, el burnout, el trauma o el estrés crónico. Es importante tener una visión completa, que tenga en cuenta cómo se relacionan diferentes síntomas y trastornos. Así, podemos evitar encasillar a las personas en diagnósticos que no capturan toda su complejidad y singularidad.



Las consecuencias de depender de las etiquetas


Usar diagnósticos como excusas sin la guía de un profesional ni autocrítica puede tener efectos negativos en nuestra vida personal y relaciones. Aunque es comprensible buscar identidad, esto puede convertirse en una trampa que impide nuestro crecimiento. Identificarse demasiado con un diagnóstico, como decir “soy TDAH”, puede llevarnos a la resignación y a no buscar soluciones efectivas, haciéndonos sentir impotentes.


Las etiquetas pueden engañarnos, impidiendo enfrentar nuestros problemas y manteniéndonos en la negación. Además, trivializar diagnósticos puede restar seriedad a condiciones que requieren atención profesional, afectando la empatía social. Aceptar un diagnóstico puede desincentivar la terapia, obstaculizando la sanación y el crecimiento personal.


Irónicamente, usar etiquetas como escudo emocional puede intensificar el malestar. Refugiarnos en ellas evita el dolor inmediato, pero prepara el terreno para un malestar más profundo. Es más fácil justificar con un diagnóstico que enfrentar el cambio, que requiere esfuerzo y puede ser incómodo, pero también liberador.


La terapia, especialmente la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), no ignora el sufrimiento, sino que lo desarma progresivamente. Ofrece un espacio seguro para explorar emociones y pensamientos, ayudándonos a comprendernos mejor y enfrentar lo que parecía imposible.


La psicoterapia no te dice "tienes que superarlo", sino más bien: "vamos a entenderlo juntas y aprender qué hacer con eso."

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